lunes, 8 de octubre de 2012

Sirena



A: Sirena

B: Marinero

Sirena se encuentra en la parte alta de un risco, a veces canta, a veces habla. El marinero en la parte baja, apenas sosteniendo su cuerpo de las piedras, intenta subir.

A: No debiste lanzarte así al mar. Buscas algo que nunca tendrás, insensato. Escucha el romper de las olas, es nuestra maldición. El agua en las rocas recuerda a los gritos de otros desesperados, hombres llenos de fe como tú. Es nuestra labor en estas aguas, acabar con los débiles, volverlos espuma blanca que lucha eternamente por destruir peñascos. Pero tú aún no lo eres. Nunca lo desee y ahora no encuentro un mejor oficio para ti. Transfórmate en agua que se escurra entre mis dedos para nunca poseerte.

Primer gran ola. Marinero se aferra a las piedras.

A: ¿Qué te brinda fuerzas, marinero? ¿Pretendes llegar a mí resbalando en cada paso? Para, no mereces esto. Ella no lo merece.

Segunda gran ola. Marinero continúa escalando.

A: Remplaza tu aire con mi hogar. Traga y no lo dejes escapar. Me castigarán si permito que la olvides contemplándome. Te deseo, pero aquel juramento te impide tomarme. ¿No lo ves? Las palabras del hombre no deben ser tomadas a la ligera. Crean vínculos, caminos que te ligarán eternamente con otros. Intercambiaste una promesa con aquella joven. Más me vale castigar tu necedad que permitir tu falta a un juramento. Perdóname, no es mi deseo dejarla sola, no quiero acabar contigo amor, pero pretendes un imposible.

Tercer gran ola. Marinero queda agarrado del borde del risco.

A: La sal no acaba con tu aliento, marinero. ¿Es más fuerte esta mentira? Eres deslumbrado por un fantasma.

Marinero llega a la cima del risco. Cae rendido frente a Sirena.

A: Ven conmigo, deja abrazarte. Aquí estoy, esperando tomarte. Crees que ya terminó. No soy un ángel y aun así escuchas mi canción. Sigue la luz del faro, marinero. Sigue el brillo de sus ojos. No te guíes por mi canción. No te pierdas en el abismo. 

Sirena besa a marinero. Última gran ola, Sirena desaparece. Marino queda acostado unos momentos. Repentinamente despierta tosiendo, atragantándose con agua. Un ahogado resucitado.

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