martes, 29 de julio de 2014

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Descubrí una mancha en mi mano. No es impresionante. Es una pequeña mancha café.  Tomé el jabón para bañarme y ahí estaba. Es una pequeña mancha café. Nada más. El teléfono suena y es mi novio marcando de algún lugar a cientos de kilómetros de aquí: Hoy es 28, debe estar en Marruecos.

-¿Sí?
-La ciudad es hermosa todo es de piedra es como estar en un castillo viejo que está a punto de caerse pero a nadie parece importarle puedes ver zapatos colgados de las columnas zapatos te imaginas zapatos en las columnas no imagino un lugar que te podría encantar más que este sí vieras lo que estoy viendo en este momento espera deja mandarte una foto sé que no es lo mismo pero ve es hermoso ¿ya la recibiste? Tienes que ver la plaza traté de enfocar a una señora que está cargando a su hijo sé que esas cosas te gustan los niños y las señoras con niños ve no espera perdón no puedes verlo pero el atardecer es increíble compré una lámpara para la sala no estoy seguro de que la podamos ocupar pero podrías transformarla en otra cosa eso te gusta

Estoy en la sala desnudo con el teléfono en la mano y en el espejo puedo ver mis costillas resaltando en la piel. Los huesos de mis hombros que tratan de salir de mi cuerpo y mis pómulos que quieren hundir a mis ojos. No recuerdo cuando fue la última vez que me vi en un espejo.

-¿Recibiste la foto?
- Sí. Es increíble.
-¿Nada más? No estás planeando pintar algo con esa escala de rosas. ¿Estás bien?
-Sí. Me imaginaba la ciudad un poco diferente.
- Es que nunca has venido. Te encantaría, lo sé.

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Teníamos el plan de recorrer el mundo juntos y como la mayoría de los planes sufrió modificaciones. Poco a poco lo que no es para ti te excluye. La ciudad es lo mío. No conozco el idioma. No tengo las vacunas necesarias. No sé nadar. Repetidas cientos de veces a unos días de subir al avión. Te traigo algún recuerdo. No te preocupes. Y así la casa se empezó a llenar de máscaras, pequeños elefantes tallados en madera, cabezas reducidas, todo digno de un coleccionista.  La gente que visita me pregunta de dónde ha salido todo y yo les cuento historias del lugar recordando olores, gente, música que nunca pasó por mis oídos. Esos no son mis viajes pero me los sé de memoria. Es lo que él me cuenta. Son las historias dentro de las cartas, dentro de los paquetes, las palabras por teléfono. Lo veo una vez cada tres meses, pasamos una noche inolvidable juntos que siempre, a la mañana siguiente digo que será la última. Cuando me despierto lo veo, me levanto y preparo el desayuno, lo acompaño al aeropuerto y nos despedimos con el mejor beso de película que alguien podría imaginar.

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Él tiene historias. Yo tengo una mancha café en la mano y estoy desapareciendo.


(...)


viernes, 18 de julio de 2014

Declaraciones y momentos inconexos (1)

Te escribo esto porque sé que soy un ensayo en tu vida.


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-El tiempo no se entiende, se siente-

Así empieza esto: palabras tuyas, desnudos, mojados y tu piel sin un sólo minuto encima. La base de tu vida es el tiempo.


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Es difícil hablar de ti. Aparecí en tu vida como un futuro fantasma. En algún momento dejaré de estar en el centro para ocupar el lugar de los muertos. En el futuro ocuparé el mismo espacio que en tu mente ocupan Janis Joplin o Hendrix, jamás a la par de ellos, claro. Estoy más cerca de pasear al perro que tuviste de niño. 


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Cada semana desaparezco un poco más. Me subo a la báscula y los números van disminuyendo. Mis huesos se hacen cada vez más visibles, mis ojos se hunden en sus cuencas y mi cabello abandona mi cabeza. Desaparezco por kilogramos. A tí te veo cada más brillante. Me da miedo un día desaparecer junto a ti y que pienses que me fui así sin más, sin avisarte. Mientras eso pasa me acuesto junto a ti.

-Me gusta tu cuerpo- dices.

Yo cierro los ojos e imagino que la noche es mágica y me ayuda. Quiero meterme a bañar.


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Janis Joplin canta en Half Moon:

You fill me like the mountains
You fill me like the sea, Lord
Not coming past but still at last
Your love brings life to me
Your love brings life to me

Your love brings life to me

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Mediodía. Ya te había visto un par de días antes. Y te quería hablar y dar cinco pasos en dirección oeste. Tres mesas a mi derecha. Sentarme frente a ti. Darte un beso. Y decirte que me encantabas, que eras brillante, que eras pálido y brillante. Que amaba tu barba, y tus ojos un poco caídos y los números que pasaban por ellos. Tal vez no en ese órden. Primero gritar y luego correr, luego besar y sentarme al final y correr de nuevo. Bah, la lógica no funciona en mí y cualquier opción era perfecta. Y no me atreví a dar pasos. Me sentía como un niño con miedo a caminar, miedo de perder el equilibrio. Miedo de ser ya lo suficientemente invisible. 

Días después tu iniciaste una conversación y el equilibrio se fue. 


(...)

lunes, 14 de julio de 2014

Mapas

Ella lleva treinta minutos mirando los trenes que pasan.

Uno

Dos

Tres

Quisiera poder hablar contigo. Quisiera poder decirte las cosas más estúpidas. Quiero decirte que creo en los vaqueros, creo en un archipielago de islas en medio del océano pacífico donde un grupo de aborígenes adoran una escultura áurea que encontraron después de una noche de tormenta. Creo en que mi abuela me saluda desde una nube a pesar de que fui la nieta a la que menos quiso. 

Una canción comienza a sonar.

Cállate! Las canciones nunca solucionan nada.

Perdón. La canción nunca es utilizada. 

– Quiero poder hablar contigo. Quiero decirte que tengo planes contigo en el futuro... No creo en el futuro, me gusta que me digan lo que pasará pero no creo en mis planes. Nunca funcionan.

– Ella creyó que en su cumpleaños su padre llegaría corriendo a abrazarla.

– Ella aún cree en los vaqueros.

– Yo creo que siempre que lo vea, llegaré corriendo, me abrazará y me regalará un beso. 

– Es tonta.

– Hija, eres tonta.

– Soy muy tonta. Y nunca más creeré en las matemáticas. Ya perdí la cuenta del número de trenes. Sé que el tuyo va hacia el sur y el mío al norte. Y no me decido. Me da miedo conocer los lagos del sur. Ahogarme y perderme. Esperar.

– El miedo es esperar. 

– Esperar que él sea lo que tú no puedes ser.

– Lenta.

– Lerda.

– Linda.

Ella recuerda su reflejo. Hermoso pero sin ser suficiente.

– No voy a esperar nada de él.

– Bravo.

– Voy al sur sabiendo que no hay nada que me espere. Mi madre me dirá tonta.

– Tonta.

– Voy a ciegas. Voy con la posibilidad de caer, con la posibilidad de volar. Voy con la certeza de que las matemáticas siempre me han engañado. Uno más uno nunca es dos. Uno más uno nunca es dos. 


lunes, 2 de junio de 2014

Platos

Del agua con jabón no puede salir nada. El detergente pretende acabar con todos los indicios de vida, pretende protegernos de cualquier organismo que sea tan pequeño que se pierda entre la blanco de la vajilla.

 Una tarja llena de jabón y otra de agua limpia:

Dejas que los platos se hundan en el agua enjabonada.
Que todo muera. Que se mueran los bichos, que se muera lo suave de las manos, que se mueran los feos que están en la cocina.

Me gusta imaginar que hay miles de bocas en mis manos. Pequeñas bocas que tranquilizan mi sed con el agua enjabonada. Que me mata un poquito. Sólo un poquito, se muere la parte de querer ser alguien.

Soy nadie: el de atrás, el no visto, la fantasía, lo que todos cuentan, lo que se ve en las películas, lo que los demás niegan, el que hace lo que los demás no quieren hacer, el que deja de pensar, el que se muere, el que inhala el detergente. El que huele a maestro limpio, ajax, pinol.

El que nadie quiere ser.

Los platos los tienes que pasar a la tarja llena de agua limpia, quedan esteriles.

Como todos los que nos somos nada a mí me gusta cantar. Pero no como en las películas. Canto mientras el agua limpia los cadáveres de los bichitos ahogados, cuando las mujeres limpian sus dedos grasosos en sus delantales. Canto cuando el olor a orines en los baños llega a mi nariz y después lo escondo con jabón rojo. Canto cuando los demás tienen ganas de salir corriendo pero unos grilletes invisibles los deja pegados a una estufa. Sudamos. Cantamos. Olvidamos por qué cantamos y seguimos cantando.

Hay que agitar los platos en el agua para sacar todo el jabón que les pueda quedar. Dejamos el veneno muy cerca de nosotros, de nuestras comidas. Qué importa, tenemos hambre y no pensamos.

Ya se secaron los platos.

Termina mi turno.

Sólo quiero dormir.


jueves, 15 de mayo de 2014

Autorretrato

En este edificio somo aproximadamente setecientas personas. Exagero. Somos cinco pero se siente la distancia de los condominios.

Mi cama está ocupada en un setenta por por montes de objetos. Me queda un espacio para dormir en posición fetal. Es un reflejo de la manera en que mi cabeza trabaja. De la ventana se pueden ver una serie de edificios grises. La vida aquí es gris. Gris y naranja. (Para que las casa no se vieran tan deprimentes el gobierno decidió pintarlas).

Sí me veo en el espejo resalta mi nariz, los ojos y los oídos. Son grandes. Mis expresiones tienden a ser grandes. Mi ojos sobresalen, a la manera de un anfibio. Mis nariz comparte los rasgos de las narices que hacían los nazis en las caricaturas de los judíos. Orejas puntiagudas. Con esta descripción doy la libertad de que me imaginen de una manera paródica, pero de alguna manera estos rasgos logran conjuntarse para hacer armonía entre sí.

Flaco.

Tiendo a no sonreír cuando me miro en un espejo. Me gusta imaginar que mi sonrisa vista por los demás es más bella de como yo la imagino. Me gusta imaginar que las personas me ven mejor de lo que yo me veo. Evito mirarme en los espejos. Prefiero la espontaneidad de las fotografías.

En la mayoría de mis fotos hago caras extrañas. Creo que me veo mejor haciendo muecas que en un estado neutro. El gesto antes que la sonrisa tranquila. A veces pienso que me hacen ver como una persona divertida...

No soy una persona divertida. Soy gracioso, alguien con quien puedes reír un rato. Pero generalmente no sé continuar mis bromas, lo que hace que un extraño silencio se meta en la mayoría de mis pláticas. En esos momentos, trato de irme.

Siempre he creído que me voy a enamorar de alguien y que vamos a vivir juntos.

Nunca querré ser una carga para nadie.

Prefiero a los perros que a los gatos.

En este momento me duele la cabeza.

Estoy intentando hacer un autorretrato. Pero no soy capaz de descubrir qué me define. Qué me hace ser yo, o qué me gusta de mí. Creo que todo lo que acabo de escribir es una manera de depurar la basura y complejos que tengo sobre mí mismo.

¿Cómo me veo?

domingo, 4 de mayo de 2014

Cazando gatos.

Ella prende su computadora. Tiene un nuevo mensaje.

"Cuando te toco siento que no estoy ahí."

Ella toca la piel que cubre su brazo y, efectivamente, no lo siente. Está desapareciendo. Mira por las ventanas, cada una dando cara a un punto cardinal. Su novio es visible desde la ventana que apunta haca el este, recargado en el muro verde-azul de la casa de enfrente. Mira el reloj que su abuela le heredó. Va tarde. Ella siempre está ahí. Siempre contesta los mensajes. Siempre responde los llamados. Tiene un moño rojo con motas blancas que hace juego con los zapatos deportivos de él. Un moño rojo. Ella lo saluda por la ventana.

 Si de repente nuestra vista fuera la de él sólo veríamos una ventana y unas cortinas siendo corridas por alguien invisible. Él piensa que fue culpa del aire.

Ella baja las escaleras. Salta de cinco en cinco escalones mientras se acomoda los aretes favoritos de él. A él esos aretes le recuerdan a la mujer que ocupó el lugar que ella ocupa ahora. El recuerdo lo hace sonreír y a ella le gusta que él sonría, no importa por qué. Ella resbala y hace una nueva perforación en su oreja. Unas gotas de sangre nacen del,agujero y ella los aprovecha para darle color a sus labios y combinar aún más con los zapatos deportivos de él. Recorre el pasillo que da a la entrada de su casa y abre la puerta.

Si de repente nuestra vista fuera la de él veríamos una puerta abriéndose de golpe por alguien invisible. Él piensa que ella debió dejarla abierta.

Ella mira su reflejo en el reloj que su abuela le heredó. No se ve. Es invisible. Limpia con su vaho el cristal. No funciona. Da un paso fuera de la acera y un auto pasa frente a ella, levantando su falda y ensuciando con polvo su vestido. Suspira. Cruza la calle y sé para frente a él.

Si de repente nuestra vista fuera la de él veríamos la silueta de una mujer, borrosa. Como sí fuera un fantasma. Él, la saluda.  Mira sus labios rojos, el moño rojo con motas blancas que combina  con sus zapatos deportivos.

"Pequeña, tonta", dice, "me vengo a despedir. No era necesario que combináramos hoy."

Ella quiere desaparecer.

"Me voy al continente. La vida, tonta, la vida."

Tonta era la manera que él tenía para decirle que la amaba.

Le da la mano. Le deja una maleta llena de pequeñas esculturas de cerámica que ella le regalaba. Camina hacia la esquina y hace la parada a un camión. Ella lo mira. Mira sus piernas. Mira sus brazos. Mira su nuca. Él nunca voltea. Sube al camión que se dirige al puerto. Sólo deja la estela de una loción que a ella siempre le recordó a agua de frutas.

Ella quiere desaparecer. Parece que por un par de segundos, lo hizo.


lunes, 28 de abril de 2014

Cazando gatos

Día 1.

Llueve.

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Día 2.

En mi sueño estaba en la casa de alguien   un amigo   sí   era su familia   yo me sentaba a la mesa       ¿te imaginas?    me sentaba a comer con ellos      me sentía como en mi casa        no en mi casa, pero sí en casa      no sé si me entiendas    servían una sopa como azul      rica    había pan para aventar    ensalada que tenía pedazos de nuez    y un pavo     justo      Navidad en verano         platicaba con ellos con los papás de mi amigo        yo     platicando como sí nada en una comida     y todos se reían   yo era divertido     ja   mi amigo me agarraba de la mano       sus papás sonreían     nos levantamos de la mesa y salimos agarrados de la mano       ahí fue cuando supe que era un sueño     bueno     fue más adelante       cuando nos besamos en la puerta      de día      el punto es que lo triste fue eso     que eso me hiciera ver que estaba soñando       ni por la sopa  


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Día 4.

Mírame. Mírame. Mírame. Mírame. Mírame. Mírame. Mírame. Mírame. Mírame. Mírame. Mírame.


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Día 7.

Ayer me quedé sentado       la música era muy buena      puras canciones para bailar ¿ves?    DJ      pero me sentía mal      los veía a todos felices y yo      nomás no       no me animaba     estaba riendo y  lo veía divertirse        pero yo    no    no podía   de repente volteaba a ver el cielo y ahí me quedaba   contando estrellas       estorbando el paso de los demás    ellos se movían y yo ahí parado     él me tomaba de la mano, me sonreía     y yo ahí     perdido    contando     setecientos cincuenta y siete, cincuenta y ocho       un trago de cerveza     cambio de pista     sus ojos    su plática con los demás y yo ahí       como en segunda dimensión   así     a las tres de la mañana nos fuimos     me acosté en su cama y tuve el mejor sexo de mi vida



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Día 8.


Un póster de Hedwig ocupa casi toda la pared de mi cuarto        Hedwig      la película      de ahí he sacado mis nociones de lo que es amar a alguien        de la posibilidad de ser acabado por él     And when you have no other choice     You know you can follow my voice      Me las sé todas    Pero esa es mi favorita      quiero dedicársela    llegar un día con un micrófono y cantarla      él podría tocar el piano     la guitarra     sabe hacer muchas cosas que yo no      pero él podría aprendérselo               sí     para eso debería escuchar primero la canción        y es ahí donde me cae el veinte de mis fantasías      gracias        siempre omito un detalle         y la sensación de tener buenas ideas desaparece      ...of this wicked little town... ooooh ooooh ooooh

jueves, 10 de abril de 2014

Ganimedes o Ícaro.

El viento choca en mi cara y me obliga a respirar. Me da miedo. Me da miedo estar sobre tus alas. Sé que me soportan pero no sé que tan alto llegaremos. No sé si la maldición de Ícaro caerá sobre mí. Si en el momento en que me sienta más cerca del Sol, te comiences a deshacer. Te derritas ante el brillo del porvenir y mi peso en tu espalda. Mi entrepierna en tu espalda. Mis muslos. Mi piel. El roce de mi cuerpo que se vuelve tu cuerpo que se vuelve mi cuerpo. La fricción que produce calor. Mi calor y el calor del Sol. Suficiente para caer. Caída en picada y tú deshecho. Tu terquedad y la terquedad de la gravedad sobre mi cuerpo. Tus alas y mis piernas, un rompecabezas imposible. Combate inútil: jab, uppercut, jab dados al aire. Tus alas hacia mi cielo, tu suelo. Separación religiosa. La distancia entre los dioses y los hombres. Yo y tú. La tierra y el cielo. Fugaz. Tocas la superficie y me obligas a dar un salto. El canto del águila que enamora a un joven idiota, a un corazón débil. La promesa de las estrellas en el disfraz de un ave. Cometas alados, cometas en palabras de un hombre. La figura de un ser humano más vivo que yo. Las piedras de las calles como un pretexto para evadir el suelo.Vuelo  sobre ti. Sobre mí. Tu entrepierna en mi espalda. Tus muslos. Tu piel. Tu cuerpo que permanece siendo tu cuerpo. La velocidad que desgarra mi piel y embellece tus plumas. La incertidumbre de la altura. Caer o no caer, aferrarse o no aferrarse. El brillo de Sol como el recuerdo del viaje. El trayecto en el que puedo caer, tus alas derretirse. Aves de cera, Águilas reales. El camino hacia el Sol lo dirá.

miércoles, 9 de abril de 2014

Mapa para recorrer un cuerpo

Si sigues el camino que marcan mis venas estoy seguro de que puedes llegar al corazón.

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Un baile.
My baby just cares for me. Nina Simone.
Espacio solo. Tiza.
Un hombre entra. Traza la silueta de otra persona, de otro hombre.
En medio del cuerpo el corazón.

-¿Puedo sentarme?

Garabatea un banco.

-El frío te sienta fatal.

Entra otro hombre. Dibuja un rostro enfadado a la silueta.

-Perdón. Estoy buscando una razón para hablarte.

Nada cambia.

-¿Quieres bailar?

El rostro permanece enfadado.
El primer hombre se acerca a la silueta.

-Vamos. Me harías feliz.

El segundo hombre escribe en la pared:
"Él piensa..."
El segundo hombre toma la posición de la silueta.

Comienzan a bailar.

-Me gustas más así. Más volumen. Calor humano.

Una vuelta.

-¿Tienes calor?

Se va la chaqueta del segundo hombre.
Ríen.
Alguien podría entrar, un tercer hombre, y empezar a escribir la letra de la canción en las paredes.

-Te mueves bien.

El rostro de la silueta podría cambiar por la simpleza universal de una carita feliz.
Dos líneas paralelas y una curva como boca.

- Ahora sonríes. Me gusta.

Al final del baile los hombres quedan recargados en la pared.
Sonríen.
El segundo hombre queda en la posición de la silueta.

-El rojo te va mejor.

El segundo hombre dibuja unas mejillas sonrojadas a la silueta.
El primer hombre se acerca a besar al segundo.
El segundo hombre sale.
El beso termina siendo regalado a la silueta.
Aumenta la intensidad.
Ante los movimientos del hombre la silueta va desapareciendo.
Se borra ante el cuerpo del hombre.

El hombre se da cuenta de que ha desaparecido el cuerpo.
Sobre su ropa queda marcado el polvo del corazón de la silueta.

Entra el segundo hombre.

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lunes, 31 de marzo de 2014

Carta para quien quiera leerla


Carta encontrada en un parque.

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Advertencia: Esto está escrito por alguien enamorado.


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El pasado no puede cambiarse. Todas las veces que he lastimado a alguien quedarán en mi historia. Las cicatrices quedan grabadas en la piel. Forman caminos solitarios que se pierden en el cuerpo. Todo deja una estela.

Yo no puedo cambiar tu pasado. Es más, le doy gracias las sonrisas que no me diste. Todo lo que lloraste. Los momentos de soledad. Tus fiestas. Todo lo que has pasado me hace verte hoy.

No vuelvas si el pasado es un grillete. No voltees. No llores. El pasado siempre será mejor cuando caminas dándole la espalda al presente, al porvenir.

Por un momento mírame a mí.  Cuando me sientas cerca. En el momento menos esperado voltea a verme. Mira mis ojos. Siente mi mano en tu nuca. El calor.

Si tu vida gira en torno a lo que fuiste, seré parte de tu vida hasta que desaparezca de ella. Cuando estaré más lejos.

No soy mejor que el pasado, estoy seguro de eso. Pero estoy aquí.

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Esto es para tí.

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martes, 25 de marzo de 2014

Mapa para recorrer un cuerpo

1. Ciudad de México

1. Mi padre me contó que el recuerdo que queda en la mayoría de los turistas al visitar una ciudad extranjera es el olor. Hay algo profundo en el sentido del olfato. Debe de ser algo que está conectado con los sentimientos. Nunca he salido de este país, ni siquiera de esta ciudad. Lo que no me da la experiencia trato de compensarlo con la imaginación. Así, imagino que mientras más te acercas a los polos los aromas van disminuyendo. El frío tapa las narices. Cerca del Ecuador debe pasar los contrario. La mezcla de árboles, animales, calor y gente, debe de envolver los lugares en un rompecabezas olfativo.

Calor.

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19°25′42″N. Coordenadas aproximadas de la Ciudad de México en la Tierra con respecto al Ecuador.

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Mapa de la Ciudad de México. 

Casi nueve millones de habitantes. 

La lámina más complicada de "¿Dónde está Wally?".

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-Posibilidad de encontrarnos.
-Una en nueve millones.
-Detrás del humo.Yo en mi auto. Voy hacia el sur. 40 km/h.
-Yo espero a que la gente dentro del camión se vuelva una masa a la que me pueda unir. Mi cabeza sale de una ventana, parece víctima de una guillotina.
-Un trailer avanza. Frente a nosotros.
-El chofer del camión toca el claxon.
-Toco el claxon.
-Mi cara en la ventanilla.
-Estoy encabronado.
-Volteas a verme. El humo nos hace vernos fantasmas.
-Avanzo.
-Trato de memorizar tus placas. Me quedo dormido y las olvido.

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2. Odio pasarme cuatro horas al día encerrado en un auto. Un auto no te permite nada más que estar en él, atento a otros automóviles que son, en potencia, un obstáculo más. Me gusta el olor permanente a cigarrillo en las paredes. Me tranquiliza. Más que la música, más que los espectáculos callejeros en los cruceros, el olor a cigarrillo es lo que retengo de mis viajes diarios. Más que los rostros de otros conductores. El cigarrillo. Los veo y no... No me producen nada. No creo en el prójimo. No creo en el amor a primera vista. El cristal de la ventana es un escudo natural. Estoy seguro. Creo que sólo por eso, verlo... O más bien... Verme reflejado en sus ojos certeros, como me vería en un mapa, me hizo olvidar por un segundo meter primera. Avanzar.
En una ciudad de casi nueve millones de habitantes, ¿cuál es la probabilidad de quedarte estampado en la cabeza de alguien?
Verde.
Un claxon.
Mecánicamente meto primera. Avanzo. Me alejó de él.


Cont.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Mapa para recorrer un cuerpo

1

Razones para trazarlo

- Abrió la ventana, se sentó en la orilla y saltó. Así. Nada más. Saltó al vacío. Cayó en una cama de bugambilias secas que nadie se había molestado en barrer el día anterior. Si lo hubieran visto desde el cielo, con la luz adecuada, con una inclinación específica del Sol, hubiera parecido que de su cuerpo brotaba sangre rosa. El impacto dejó grabado en sus músculos pruebas de tensión. Sus dedos aferrados a un marco invisible. La mirada buscando a alguien. La nariz hinchada para dejar entrar la mayor cantidad de aire. Suspiró. Antes de que la gente se acercara, él ya estaba de pie, desnudo. Algunos pétalos prendidos a sus muslos. No era la primera vez.

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Cuando veas esto sabrás que lo hago pensando en ti.

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Uso tu piel como un lienzo. Cierras los ojos y con mi mano trazo en tinta invisible todas las palabras que nunca te podría decir. Ahí está escrita nuestra historia.

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La única razón para comenzar esto es porque sé que en algún momento voltearás hacia el camino que has recorrido y verás otra huella junto a los pasos que has dejado. No quiero que me olvides como parte de tu historia.


Cont.

lunes, 3 de marzo de 2014

Experimento o razones para... No sé.

Todo está cubierto de papel café. Botes de pintura blanca. Quizá una piscina de plástico. Preparan el baño.

Un día decidí que te iba a sonreír.

A ti.

No.

No te conocía.

Y lo hice.

Pelea sobre pintura blanca.

¿Ves está cicatriz?

Vamos.

Toca.

No volveré a caminar por ese camino.

Más pintura.

Ésta parece estrella.

Adiós.

Jajajaja

Vuela.

El café de mis ojos.

Tierra en mis ojos.

Adiós.

El cabello está lleno de ideas.

Cangrejos.

Adiós.

HuHuHu.

Vamos.

HuHuHu.

El miedo.

Blanco.

Adiós.

Hoy sueño en blanco.

Pinceles.

Ojos.

Acuarela.

Más que pelea es una danza.

Adiós.

Rojo.

Azul.

Amarillo.

Rosa invisible.

Gris.

Hoy, mañana, ayer.

No.

Los pasos sobre el papel dejan huellas blancas.




domingo, 2 de marzo de 2014

Razones para nunca salir conmigo

Pienso en tu casa. La mía no porque en ella no encuentro silencio. Mi madre le habla a los perros como niños pequeños. Como cuando me hablaba a mí cuando era pequeño. Mi abuela habla de la soledad. Por teléfono. Nunca en persona. De la nariz de mi hermano emana un sonido que se intercala con el sonido del teclado al escibir esto. Duerme. Mi casa no puede ser. Por eso tiene que ser la tuya.

Entra el otro hombre cargando una mesa y sillas. Tiene que cargar la mesa y las sillas al mismo tiempo. No puede perder el tiempo transportandolas. Todo tiene que ser rápido. Preciso.

Un perro ladra. La mesa toma su posición. Las dos sillas se anteponen una frente a otra. La mesa es un ring. Una pelea.

El hombre de la mesa. Bello. Se sienta. mira hacia el frente. No ve al otro. Ve más allá de él. Ve el futuro. 

Un perro ladra. 

La única razón por la que nunca he decidido temrinar con mi vida en una forma cualquiera es por culpa del sol. Ver la ciudad por la mañanan me hace pensar en lo poco necesario que soy para el mundo. A mis momentos tristes llega un rayo tibio de luz que me hace ver que la vida sigue.

Ese es el problema.

La existencia como movimiento sin final.

En el momento en que yo sea todo para alguien me quitaré la vida. Cuando tenga un sentido hacerlo.

O, en el momento en que mi tristeza comience de noche y el tiempo se alargue en una oscuridad aplastante.

Lo que llegue primero.

El hombre de la mesa grita. 

No puede ser en mi casa. Hay una fiesta de cumpleaños.

El hombre de la mesa sale.

Hay globos, una piscina de plástico llena de sudor y orines. Hay mujeres que ríen para olvidar que su vida se encuadra entre dos altas paredes de concreto. Hombres que permanecen callados ante la imposibilidad de poder amar a sus mujeres. Ese es mi mundo. ¿Y tú?

Hasta ese momento se da cuenta de que el hombre de la mesa salió.

Cae un globo rosa. Se prende una vela. 

Estas son las mañanitas. Que cantaba...

No puedo.

Entra el hombre de la mesa con un pastel de cumpleaños. Canta. 

Gracias. De alguna manera te acordaste. Recordaste que mi pastel favorito es de vainilla.

El pastel es de chocolate.

Recordaste que tengo veintitrés años.

Hay treintaysiete velas.

Recordaste quién soy.

Agarra el pastel y comienza a comer.

La primera vez que te vi besar a alguien que no fuera yo me sentí en una película. Todo tenía esa falsedad cinemtográfica.

Película vieja. Se veían los errores de la proyección. Algún cuadro quemado.

Tres cuerpos encuadrados.

La imposibilidad de no ser el centro de tu placer. Como esas películas que son una bofetada en la cara. Ganas de salir corriendo a pedir el reembolso de tu boleto. Y aún así no puedes dejar de mirar. Morbo. Luces rojizas iluminando tres cuerpos. Beso de tres. Tres vergas. Y en mi cabeza repasando mi vida. Mi vida debería ser más interesante que este momento.

No.

Ni siquiera mis veintitres años de vida son suficientes para hacerme sentir bien. Sólo sirvieron para hacerme perder la erección que nunca alcanzó a concretarse.

El pastel debería ser un desasrte en este punto. Tal vez estar esparcido por toda la mesa. Tal vez en la cara del hombre idiota. El hombre de la mesa canta canciones cada vez más felices.

 Dicen que repasas tu vida antes de morir. Nunca he tenido el coraje para comprobarlo. Mi vida pasó en mi cabeza en el momento en que vi a la persona que amo besando a algiuen más. Desnudo. Desnudo yo. Desnudo él. Desnudo el cuarto. Una ventana sin cortinas. Y la luz blanca de la calle.

Es delicioso. Amo la vainilla.

Mi cuerpo deja de ser mío. El tuyo deja de ser parte del mío. El cuerpo que nunca fue mío nunca tiene la intención de ser mío. Me maquinizo. Me vuelvo de piedra. Y no sé que hacer. Lienzo en blanco, desnudo.

De verdad, amo la vainilla.

Mi vida pasa, La repaso dos, tres veces. Cada vez es más larga, con nuevos detalles. Los veinte años ahora parecen cincuenta. ¿He vivido tanto?

Te digo que amo la vainilla.

Un espacio prohibido que pide velocidad. Una película rápida. Larga. Me pierdo de todos los detalles y solo sé que pasó algo pero no sé bien qué.

Gracias por acordarte.

El hombre de la mesa calla. El otro se sienta en la silla frente a él. Uno mira hacia adelante, otro hacia atrás. No es fácil saber quién mira hacia qué lado. Jano y sus dos rostros. 

Comienzan a limpiar la mesa. Cantan o suena la canción "The man I love". Cuando han terminado vuelven a sentarse.  Ahora se miran. Cara a cara. Termina la canción, se escuchan aplausos grabados. Voltean al público. No saben como terminar. No sé cómo terminar. Uno toma la mano del otro, tal vez, uno se quede y otro se vaya. Tal vez termina con un beso. Tal vez terminan llorando. No sé. 

Un perro ladra. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Generaciones

Un día, mi abuelo pensó que la mejor decisión de su vida era abandonar a su esposa, mi abuela. No me sé al pie de la letra la historia, pero pasó. Mi abuelo no estaba mucho tiempo en la casa. Mi abuela se tenía que encargar de la mayoría de los gastos. Vendía cosas. Pero un día, al menos así me gusta imaginarmelo, sin mayor explicación mi abuelo no regresó a la casa. No sé si fue cuando mi papá estaba a punto de entrar a la universidad, o antes o a mediados. No lo sé. Sólo sé que un día no volvió. Se fue a vivir a Tamaulipas con una mujer con la que tuvo dos hijos. Mis abuelos siguen casados. Un día, entre broma y en serio, cuando mi abuela se enteró que mi hermano estudiaría derecho, dijo: "A ver si tú sí me puedes sacar el divorcio". 

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Mi papá es un año menor que mi madre. Se conocieron en una fiesta en Jalisco. Llevan aproximadamente veinticuatro años de casados. No he sido testigo de su relación completa pero recuerdo pequeños episodios de cuando era pequeño. Imágenes que tienden a aparecer y desaparecer. Buenos momentos, peleas, viajes. Mi papá siempre regresa. Tarde o temprano. Después de una pelea. Después de un viaje. Después, después, después. No entiendo su relación. A veces, cuando se va, creo que no va a volver. Que va a ver el mar y va a pensar: "¿Qué demonios hago ahí, atrapado en la casa de mi madre?". Es un hombre inteligente. Estoy seguro de que ese pensamiento pasa un par de veces a la semana por su cabeza. 

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Hace algunos años salí corriendo de mi casa. Estaba llorando. No quería volver. Acabé en casa del que consideraba un gran amigo. Ahora no sé nada de él. No sé nada de mis grandes amigos. Menos de mis conocidos. No sé. Me encanta la ciudad. Me encanta la ciudad de noche. Me encanta la ciudad vista desde lo alto. Llevo unos cuantos años sin moverme de ella. Tengo miedo a saber que me muevo, a saberme viajero. Tengo miedo a repetir patrones. Miedo a saber que alguien se quiere quedar. "¿Qué voy a hacer si alguien se quiere quedar?". A veces me pregunto. "¿Qué voy a hacer si yo me quiero quedar con ese alguien?". A veces me pregunto. 

domingo, 23 de febrero de 2014

Geografía o Razones para nunca salir conmigo

Cronológicamente mis "early twenties" están terminando. Veintitres. 

De acuerdo a estadísticas que marcan lo que está bien o mal, no he hecho nada de lo que me hará realmente feliz. Los países que debí haber conocido durante mi juventud, los viajes, las experiencias de vida nunca los hice. Estroy buscando un trabajo donde me paguen lo mínimo por el mayor esfuerzo, más propinas.  Quiero irme de casa. Un cuarto compartido con personas desconocidas que de alguna manera terminaré soportando...

Así soy.

Termino soportando cosas. 

El hecho de tener cada vez menos amigos. El hecho de nunca haber tenido "cuadritos" en el abdomen.

Los finaes felices me parecen cada vez más cuestionables: Creo que es porque estoy lejos del final y lejos del feliz. 

No hay punto de llegada.

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En un plano la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta.

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-Antes las personas creían que el cielo era un reflejo de cómo estaban las cosas en la Tierra. Si había cambios repentinos en el movimiento de alguna estrella era una mala señal.

-Malos presagios.

- Exacto. Si el cielo, el hogar de los dioses está cambiando...

-...cómo estaremos aquí.

-Exacto. Por eso se hacían mapas celestes. Si sabías encontrarte en el cielo, fácilmente podrías encontrarte aquí. 

-Arriba todo parece ser más fácil.

-Si ignoras los descubrimientos de los últimos cien años... sí, el cielo es más fácil.

-Cuando era pequeño y miraba hacia el cielo me sentía perdido. Leí en algún lugar que para ubicarte en el cielo debías encontrar la estrella más brilante. Como esa. Encontrándola ya no tendrías problema. Sólo siguela.

- Así es.

- Pero mira...

-Qué.

-Todas se ven iguales. Como se cual es la estrella más brillante si todas me parecen la misma. 

-¿Es en serio?

-De verdad. No hay diferencia... Hey... ¿A dónde fuiste? ¿Qué pasó? ¿Dónde estás?

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De acuerdo a un plano, catorce punto cinco kilómetros me separan de ti. Apróximadamente cincuenta minutos de camino. 

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-Me asusta ver el mar de noche.

-...

-No hay horizonte. Es un hoyo negro.

-...

-No sé que hacer con la vastedad. 

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Voy a voltear y vas a estar. Voy a abrir los ojos y tu silueta va a contrastar con la luz que entra por la ventana. Necesito ver tu sombra en la mañana, que me cubras de la luz. 

Uno.

Dos.

Tres. 

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Resumo la relatividad del tiempo en el hecho de esperarte. Te espero horas y te veo minutos.

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Te necesito más de lo que tú me necesitas.

No te olvides de pasar.

Por favor.

lunes, 10 de febrero de 2014

Razones para nunca salir conmigo (3)

Dos jóvenes miran T.V.

1: Es domingo. ZAP. Canal 1 no hay nada. ZAP. Canal 2 no hay nada. ZAP. Canal 3 no hay nada. ZAP.
2. Ahí. Me gusta ver como descubren las infidelidades.
1. Es un maratón. Veinticuatro horas continuas de revelaciones.
2. No podía ser un mejor domingo.

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Contrario a lo que muchas fuentes podrían decir. Yo no soy una persona valiosa. Soy prescindible.

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1. Una vez un hombre me dijo que era bueno para coger pero no el mejor.
2. Es tu mayor habilidad... y ni siquiera eres tan bueno.
1. Ni siquiera soy tan bueno en lo que soy mejor.
2. Ni siquiera.

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Una serie infinita de no:

No.
No soy.
No tengo.
No puedo.
No quiero.
No me interesa.
No me alcanza.
No me importa.
No me entiendes.
No voy a llegar a ningún lado.
No voy a salir de casa el día de hoy.
No voy a empezar nada nuevo.
No voy a terminar nada que ya empecé.
No voy a cuidar mi cuerpo.
No voy a mirar a ambos lados antes de cruzar la calle.
No voy a pararme antes de la línea amarilla.
No voy a dejar de tomar.
No voy a dejar de fumar.
No voy a creer.
No voy a volver.
No voy.
No hoy.
No mañana.
No más.
No.
No soy.
No tengo.
No puedo.
No quiero.
No me interesa...

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domingo, 19 de enero de 2014

Razones para nunca salir conmigo (2)


- Compré ropa interior de franjas rojas y blancas. Quiero que en el momento en que me quite el pantalón y la veas pienses en que me has encontrado.
- Ja. Como el libro de dibujos. Wally...
- Exacto. Me descubriste entre una multitud.

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- No soy incondicional. Estoy contigo porque me das todo lo que no podría tener estando solo.
- Egoísta.
- Putísimamente egoísta.

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- Un día te vas a despertar, va a llegar la oportunidad de tu vida y te vas a ir. Así:
- Como un disparo.
- ¡Bang! Un disparo. Yo no voy a estar compartiendo ese momento.
- ¿Dónde me visualizas?
- Europa. Tú y ella embonan. Combinas muy bien con lo que sé que nunca podré tocar.

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- Cuando era joven tenía la idea de tirarme desde el último piso de algún edificio.
- Tiemblas si te asomas del segundo piso.
- Mi última prueba de valentía. 
- Ya.
- Pensaba en el Marriot o el Presidente. Reforma sería mi freno.

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- Un día. Sólo un día quiero llegar, verte y no aguantarme las ganas de besarte. Como sí no te fuera a ver de nuevo.
- ¿Un taxi?
- Sí. El chofer tendría que corrernos del auto.
- ¿Metro?
- Baaah. Los pasajeros estarían celosos.
- ¿ La entrada de mi casa?
- Especialmente la entrada de tu casa. Las puertas abiertas, el último acto de rebeldía.

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- Entre todas las posibilidades que mi mente tiene para elaborar fantasías, tú siempre apareces. Me masturbo pensando en ti. Y no, no es falta de imaginación. Te quiero en mi cabeza tanto como te quiero en el resto de mi cuerpo.

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- Hoy intenté no pensar en ti.
- Bien. Empezaba a creer que no tenías vida.
- Tal vez no una muy compleja. Hay algo en mi a lo que podrías llamar así, vida.

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Soundtrack:
 Bang, bang - Nancy Sinatra