lunes, 14 de julio de 2014

Mapas

Ella lleva treinta minutos mirando los trenes que pasan.

Uno

Dos

Tres

Quisiera poder hablar contigo. Quisiera poder decirte las cosas más estúpidas. Quiero decirte que creo en los vaqueros, creo en un archipielago de islas en medio del océano pacífico donde un grupo de aborígenes adoran una escultura áurea que encontraron después de una noche de tormenta. Creo en que mi abuela me saluda desde una nube a pesar de que fui la nieta a la que menos quiso. 

Una canción comienza a sonar.

Cállate! Las canciones nunca solucionan nada.

Perdón. La canción nunca es utilizada. 

– Quiero poder hablar contigo. Quiero decirte que tengo planes contigo en el futuro... No creo en el futuro, me gusta que me digan lo que pasará pero no creo en mis planes. Nunca funcionan.

– Ella creyó que en su cumpleaños su padre llegaría corriendo a abrazarla.

– Ella aún cree en los vaqueros.

– Yo creo que siempre que lo vea, llegaré corriendo, me abrazará y me regalará un beso. 

– Es tonta.

– Hija, eres tonta.

– Soy muy tonta. Y nunca más creeré en las matemáticas. Ya perdí la cuenta del número de trenes. Sé que el tuyo va hacia el sur y el mío al norte. Y no me decido. Me da miedo conocer los lagos del sur. Ahogarme y perderme. Esperar.

– El miedo es esperar. 

– Esperar que él sea lo que tú no puedes ser.

– Lenta.

– Lerda.

– Linda.

Ella recuerda su reflejo. Hermoso pero sin ser suficiente.

– No voy a esperar nada de él.

– Bravo.

– Voy al sur sabiendo que no hay nada que me espere. Mi madre me dirá tonta.

– Tonta.

– Voy a ciegas. Voy con la posibilidad de caer, con la posibilidad de volar. Voy con la certeza de que las matemáticas siempre me han engañado. Uno más uno nunca es dos. Uno más uno nunca es dos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario